¿Cuáles son las voces más creíbles de tu organización?

Las conversaciones que más impactan la reputación de una empresa u organización no vienen exclusivamente de sus líderes y mucho menos de influenciadores pagados. Hoy, muchas de esas voces son las de sus propios empleados. Y eso puede convertirse en una enorme oportunidad… o en un riesgo reputacional.

Cuando los empleados comparten su día a día en TikTok, Instagram o LinkedIn, la gente lo ve. Estos posts dan una mirada real, sin filtros, sobre cómo es trabajar en una compañía. Y así es como se construye- o se debilita- la marca empleadora. Porque poco o nada sirve un video corporativo si no es coherente con lo que los empleados dicen sobre su lugar de trabajo.

Hay empresas que consideran que construir una marca empleadora a través de las voces de sus empleados es sumamente valioso si se lo maneja de manera estratégica: fortalece la reputación, atrae talento y genera credibilidad. Otras, en cambio, lo consideran un riesgo demasiado grande, porque puede terminar afectando justamente aquello que hace valioso a este tipo de contenido en redes sociales: la autenticidad. 

Entonces,  ¿cuáles son las ventajas y los riesgos de esta estrategia?

Ventajas

  1. Fortalece el engagement y la productividad de los equipos al generar un mayor sentido de pertenencia y conexión con el propósito de la organización.

  2. Reduce costos de marketing y amplifica el alcance de la marca al convertir a los propios empleados en embajadores creíbles y auténticos de la organización.

  3. Genera valor para los colaboradores al fortalecer su visibilidad profesional y conexión con su industria.

Riesgos

  1. Puede diluir la autenticidad del contenido si los colaboradores sienten presión por representar constantemente a la organización.

  2. Exponer la vida digital de los empleados al entorno laboral puede percibirse como una invasión a su espacio personal.

  3. Un mensaje excesivamente corporativo puede generar rechazo y afectar la credibilidad del empleado y de la organización.

Más allá de si una empresa decide o no impulsar una estrategia de marca empleadora con sus colaboradores como embajadores, hay algo que no se puede ignorar: los empleados ya hablan sobre sus lugares de trabajo en redes sociales, para bien o para mal.

Por eso, más que intentar controlar esas conversaciones, las organizaciones deberían preguntarse qué tan coherente es la experiencia que ofrecen con lo que sus colaboradores cuentan públicamente sobre ellas.

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